Solo es un batido

Y ya me lo he bebido…

Category: Cocina

Sopas, purés, cremas y demás

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Ahora que por fin he aprendido a usar la batidora no va a haber quién me pare…

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Mi primera tarta

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Hace casi tres años de esta tarta pero sigo muy orgulloso de ella.
1. La tarta platónica del mundo de las ideas, cortesía de Martha Stewart.
2. Foto de la nata para preguntarle a mi madre si la había comprado bien.
3. La masa. Dulce. Muy dulce.
4. El bizcocho base. Casí no me lo creía.
5. Fresas cortadas e intento de nata montada.
6. La tarta a medio montar.
7. La tarta antes de comerla.

Fish & Chips

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Pejerreyes (¿pejerreys? ¿Plural como rey o como jersey?) con patatas fritas.

Aventuras con té mayúscula

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Tengo un problema. Un problema muy importante. Vamos, que al lado de esto, la tasa de paro no es nada. Me entra el sueño enseguida. Y no me gusta el café (¡y quiero que me guste!). Y con un novio en la hostelería, llegan unas horas de la madrugada en que lo último que me apetece es Coca-Cola. Así que he empezado a hacer probatinas con tés. De momento, bebo té verde pero no sé si me hace mucho efecto. Igual tengo que calentar más el agua porque no coge mucho color. Ah, y extraña pero afortunadamente, me gusta sin azúcar. Tengo que probar el té negro que creo que es el que más cafeína tiene… Por supuesto, seguiremos informando.

El bizcocho verde

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A veces las cosas, simplemente, no salen bien. Convencido de que tenía una bandeja de horno para hacer magdalenas, preparé la masa y jugando con los colorantes me quedó un color verde radiactivo que, si bien, no era muy apetitoso, al menos era gracioso. La receta para la masa era una adaptación de A Beautiful Mess (página a la que soy adicto) y además era completamente vegana. El caso es que lo que yo creía que era una bandeja para magdalenas, resultó ser una bandeja para otra cosa (qué puede ser, aún no lo he dilucidado…) así que decidí hacer bizcocho del árbol caído. No solo quedó verde (que eso era fácilmente predecible) sino también agrietado por arriba (como mi hermana bien describió, se parece al sitio donde viven las hormigas de Bichos) e increíblemente mal hecho por dentro (supongo que por la ingente cantidad de aceite de la receta) pero como no llevaba huevo, pues tampoco pasaba mucho por comerlo así. Le hice una cobertura rosa que me quedó incluso peor que el bizcocho (no tengo fotos, pero el resultado final parecía vómito de unicornio) y obligué a mis invitados a poner buena cara. Y la verdad es que no estaba malo. Solo era feo. Y la belleza está en el interior. En el sabor interior, en este caso.